Este paisaje pertenece a la
primera etapa de mi trabajo y fue tomada desde el mirador del municipio de
Torrent, una localidad situada en las proximidades de Valencia. Desde este
punto elevado, se obtiene una vista panorámica de la ladera trasera del pueblo,
permitiendo una perspectiva diferente de su geografía y entorno natural. La
escena representa un atardecer con una luz rojiza que se difumina en el
horizonte, generando un efecto de contraluz que enfatiza las formas y sus
elementos dentro del mismo. En primer plano, un pino se entrecruza en la
composición, creando un juego de siluetas que aporta profundidad y un cierto
dramatismo a la obra.
El enfoque principal de esta
pintura reside en la exploración de los tonos atmosféricos y el efecto de la luz
crepuscular en el paisaje. Los últimos destellos del sol tiñen el cielo con
matices cálidos, contrastando con las sombras alargadas que cubren la tierra.
Este contraste entre luces y sombras otorga a la escena un carácter evocador,
casi poético, que transporta al espectador a un momento de serenidad y
contemplación.
Siguiendo esta misma línea estética y lumínica, posteriormente realicé otra pintura en la población de Xàtiva, un lugar con una riqueza histórica y paisajística inigualable. En esta ocasión, la obra presentaba un formato más grande y se centraba en la representación del castillo de Xàtiva visto desde la parte trasera. Al igual que en la pintura anterior, trabajé con una paleta de colores dominada por tonalidades pardas y oscuras, lo que contribuyó a crear una atmósfera melancólica y atemporal. La combinación de estos colores, junto con la luz tenue del atardecer, dotó a la composición de un aire clasicista, incluso con ciertos matices románticos .
Ambas obras, aunque distintas en
su ubicación, comparten un mismo interés por la
interacción entre la luz y el paisaje, buscando capturar la esencia efímera de
los momentos crepusculares y la atmósfera envolvente que los caracteriza.