PAISAJES DE INTERIOR

Una carrera pictórica apoyada principalmente en el empleo de una técnica artística impresionista, y quizás por ello hecho que los cuadros giren en torno al paisaje, la composición de figuras y el retrato, donde ha alcanzado el aprecio de la critica y del publico.

Cabeza cultiva sorpresivamente una pintura impresionista que difiere totalmente de los estilos, las modas y lo que se lleva en este comienzo de siglo XXI. Se trata de un creador de fuerte carácter que con su forma de ser y entender el hecho artístico esta en las antípoda del gusto general.

Tiene un lenguaje personal que no se corresponde con este con los modos y las modas de este inicio de siglo y posee un mundo inequívoco de obsesiones. Es sorprendente siempre y es capaz de mantener casi constantemente hipnotizado al espectador, que acepta gozoso la visión de unos paisajes, retratos y composiciones de gran belleza. En sus obras estoy seguro que el espectador podrá contemplar una enorme variedad de temas- paisajes, marinas, retratos y composiciones de figuras tratados con una excelente técnica y también rigor didáctico, como corresponde a antiguas formulas impresionistas.

Francisco Agramunt

El Trampal


El Trampal (Sierra de Candelario)

Salta entre los riscos. Con cada zancada maldice ese temperamento que a menudo no es capaz de domeñar. Él, que rara vez se acuerda de Dios, ruega pidiendo recibir templanza un día. Y caridad, toda esa caridad que habría podido salvarle. Una discusión tan estúpida por una oveja, por una oveja que no debería haber bebido en ese arrollo… Y sin embargo, todas las criaturas deberían tener derecho a no pasar hambre ni sed, ahora lo sabe. Ahora, casi treinta años después y mil fatigas después, lo sabe bien. Pero entonces él era sólo un muchacho ignorante, un muchacho estúpido e impulsivo. La sangre se extiende, inunda el arrollo, fluye entre las piedras empapando el suave musgo que las viste y manchando el verde de las orillas. Ya nunca nada será lo mismo. Los colores jamás volverán a estar limpios. Porque jamás habrá redención ni reconciliación consigo mismo.

La voz aterrada del muchacho le salva de sus negros recuerdos.

―Creí que habíais acabado de pintar el agua, señor ―se disculpa el muchacho mientras la copa vacía tiembla entre sus manos.

―Es justo que quien tiene sed sea saciado ―el pintor le ofrece una leve sonrisa.

Y que quien padece hambre sea nutrido ―añade el corso. Extrae el higo maduro de la copa ahora vacía y lo ofrece con inaudita delicadeza al muchacho, como un pájaro alimentaría a su polluelo.

Fragmento de "Bienaventurados los sedientos", de Salomé Guadalupe Ingelmo. Relato ganador del V Certamen de Relato Corto Aljarafesa (Sevilla) sobre el agua.

El Pinajarro en Hervás

"El Pinajarro en Hervás 2011"

CONQUISTA DEL POLO OPUESTO

En esta tierra yerma
competimos tú y yo
por una esperanza muerta.
Los corazones ha helado,
pero no logra la nevada borrar
nuestra huella.
En falso se cierra la herida
de esos aludes
que a la razón sepultaron.
Quién Amundsen y quién Scott.
Sólo uno alzará
bandera sin patria ya
sobre el páramo desierto.
Moriré con la sonrisa puesta.
Me enterrarás en sepulcro apartado;
olvidarás.
Yo ni olvido ni perdono.
Nada queda de lo que fue.
Nada de lo que fuimos queda.
Sobre el campo,
restos de la contienda.
Aunque caiga
blanca la nieve
sobre la estepa.

(Salomé Guadalupe Ingelmo, Madrid, 17 de diciembre de 2011)

Puerto de Honduras (Hervás)

"Puerto de Honduras (Hervás) 2011"

Hoy te abrazo, te abrazo por la noche y cuando te sueño, te abrazo de día y cuando estas a mi lado, te abrazo con mis palabras. A veces no estas pero yo si que estoy, estoy esperándote para poder abrazarte, pinto y te siento, a veces mas aun que cuando te miro, no me canso de hacerlo porque sale de mi tener la oportunidad de abrazarte, y no quiero dejar de tener oportunidades, si cuando te tengo a mi lado soy feliz aun quiero abrazarte mas.

Fruto de mi inspiración, tu, - tu persona-, es extraño anhelarte en algunos momentos cuando estas junto a mí, ni siquiera en ese espacio no hay pensamiento sin ti, tenerte presente es necesario, imprescindible, el frío a vences me aísla de todo, me acorruca en mi mismo, pero solo he de acercarme un poco mas a ti para sentirte. Tus montañas me dan calor, y luz, - la que he de seguir- para encontrarte aun más cerca, para encontrar tu paisaje interior, -tu persona- solo así podré encontrar mi anhelo mas preciado en ti.

Alejandro cabeza

Hervás camino hacia el puerto de Honduras


Hervás camino hacia el puerto de Honduras

Dentro de poco tu nuevo retrato, ése con mensaje oculto que tanto contenido tiene, el que tu nombre y el mio evoca, el alegórico, el mitológico, el que corta el aliento -nunca mejor dicho-, el misterioso, el que me ha proporcionado quebraderos de cabeza, y también el que reproduce tu largo cabello y tu perfil aguileño.

Entre tanto te tendrás que conformar con un paisajillo Hervasense. Paisajillo por su tamaño, pero grandioso por su esencia: creo que me salieron unas bonitas nubes. Aunque esto sólo es el principio del camino; el final del puerto está aún en proceso... Menudo puerto de montaña y menuda subida de vértigo. Cuando uno llega allí, lo hace con la lengua fuera y las posaderas apretadas. Y eso de sacar la lengua.... tiene su cosa. La verdad, cuando uno llega tan alto, se siente satisfecho consigo mismo.

Paisaje Nevado de Hervás


Paisaje Nevado de Hervás

La tormenta de nieve la sorprende cerca de la cima. Los pedazos de hielo arrancados por el viento le hieren los párpados tiernos. A través de los remolinos blancos, no muy lejos, vislumbra una forma gigantesca, un enorme arco de piedra, el ingreso a un gélido jardín perennemente en calma, lleno de rosas de hielo. Crecen en hileras ordenadas, unas tras otras, todas igualmente bellas y perfectas, igualmente eternas y eternamente dormidas. Al fondo, el poeta vestido de monje siembra nuevas cosechas. Mete la mano en un saco que cuelga de su cuello y lanza el contenido a puñados sobre la mullida nieve que cubre el suelo. Las palabras escritas en tinta negra trazan improbables parábolas en el aire y caen sobre el manto blanco como atraídas por una fuerza irresistible. Por unos segundos sobre la insólita página se leen herméticos mensajes que sólo el jardinero puede entender, pero el frío es tal que las inusuales semillas inmediatamente empiezan a palidecer y se convierten en nuevas plantas de hielo.

En el monasterio de nieve, en lo alto del pico, en el lugar más apartado e inaccesible que ha encontrado, el poeta cultiva jardines de escarcha y carámbanos, rosas de hielo en la nieve.
Aunque no la ha visto antes, apenas la divisa a lo lejos la reconoce y tiembla. Ella avanza cubierta con una ligera túnica, descalza. No teme el frío. Su piel pálida funde el hielo y derrite la nieve. Sus pies penetran sin esfuerzo alguno en el espeso manto. Avanza dejando a su paso un reguero de huellas profundas, de nieve quemada, un camino abierto en el blanco intacto.

Fragmento de "Volverá el aroma al guardián de las espinas", de Salomé Guadalupe Ingelmo. Accésit en el XIII Premio Internacional Julio Cortázar de Relato Breve convocado por la Universidad de La Laguna.

Jardines de Monforte



Adora ese cuadro. No es uno de los más conocidos de Magritte, pero él lo prefiere a otros muchos del mismo autor. Cada vez que lo contempla piensa en su profesor de Arte del instituto y en las largas charlas con las que pretendía abrirle los ojos y le incitaba a volar tras sus sueños. Lo recuerda aún con mucho afecto.

El hombre encerrado en la tela observa melancólico el horizonte. El espectador sólo ve el puente al que se asoma, pero no cabe duda de que la figura mira el naranja uniforme que se desparrama sereno. Su severo traje negro y el sombrero hongo no le permiten sentir el contacto con el fresco viento. Su gesto es triste pero dócil; se ha resignado ya a no volver a tocar los cielos. Da la espalda al león de mirada apática que ya no ruge siquiera, que parece aturdido y mustio, enjaulado en el paisaje urbano que le rodea. Que parece carecer de instintos y haber olvidado lo que es la vehemencia. Su dorada melena se vuelve cada día más deslucida y revuelta.

Salomé Guadalupe Ingelmo, fragmento de Nostalgia de azul rumia el hombre de Ovidio

Hoya Moros


HOYA MOROS A VISTA DE PÁJARO

Vigilan las peñas severas, austeras, las sinuosas curvas del Cuerpo de Hombre, que duerme y fluye en sueños húmedos pausadamente. Una leve mueca cruza el pétreo rostro, paradójicamente blanco bajo el sol; reprueba −o añora− la verde vida que de sus costados brota. La impenetrable roca evoca orgías de dátiles e higos: oasis perdidos en otras costas.

(Salomé Guadalupe Ingelmo, Hervás, 4 de agosto de 2011)