
Hervás camino hacia el puerto de Honduras
Dentro de poco tu nuevo retrato, ése con mensaje oculto que tanto contenido tiene, el que tu nombre y el mio evoca, el alegórico, el mitológico, el que corta el aliento -nunca mejor dicho-, el misterioso, el que me ha proporcionado quebraderos de cabeza, y también el que reproduce tu largo cabello y tu perfil aguileño.
Entre tanto te tendrás que conformar con un paisajillo Hervasense. Paisajillo por su tamaño, pero grandioso por su esencia: creo que me salieron unas bonitas nubes. Aunque esto sólo es el principio del camino; el final del puerto está aún en proceso... Menudo puerto de montaña y menuda subida de vértigo. Cuando uno llega allí, lo hace con la lengua fuera y las posaderas apretadas. Y eso de sacar la lengua.... tiene su cosa. La verdad, cuando uno llega tan alto, se siente satisfecho consigo mismo.
Pues aún se puede llegar más arriba... Con la ayuda de la voluntad, la única que sabe poner alas a los pies y transporta allí donde sólo las aves parecían poder llegar. Las cumbres te están esperando; yo de ti no me perdería las sensaciones que regalan en invierno... Besos.
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